El estrés es uno de los padecimientos que actualmente aquejan la mayoría de las personas, debido al actual estilo de vida que implica una acumulación progresiva de la tensión y ansiedad, entre otros síntomas, que afecta a todos los ámbitos de la salud, incluida la salud bucal.
La boca recibe las consecuencias de la ansiedad, ya que cuando nuestro cuerpo soporta grandes niveles de tensión no es capaz de generar las células inmunes necesarias para protegernos de las bacterias que se acumulan en la cavidad oral día a día, tal y como demostró un equipo de investigadores de la Universidad de Tufts (EEUU) que estudia la vinculación que hay entre el estrés y la enfermedad periodontal.
Una investigación publicada en el Journal of Biological Regulators & Homeostatic Agents pone de manifiesto que la inflamación tiende a aumentar debido a la tensión, permitiendo que las bacterias prosperen y causan gingivitis, el primer paso de la enfermedad periodontal.descarga
Cuando se producen situaciones de mucho estrés el organismo genera grandes cantidades de cortisol.
Cuando esta hormona se produce periféricamente en las encías estimula las células encargadas de producir más proteínas (mastocitos). Cuando el cortisol se acumula en grandes cantidades se incrementa la inflamación y la progresión de la enfermedad periodontal.
La investigación confirmó así el vínculo entre el estrés y la salud bucodental, ya que la inflamación provoca daños en el organismo.
La peor consecuencia de las diversas manifestaciones del estrés en la salud bucal se dan con el tiempo (estrés crónico), que puede desgastar una pieza dental hasta en un 30% de sus tamaño original, así como producir severas afectaciones a los nervios debido a que con el paso de los años quedan expuestos. Además, puede generar las siguientes afectaciones:
1. Gingivitis: El estrés afecta la capacidad o eficiencia para cepillarnos los dientes y usar hilo dental debido a que distrae una adecuada higiene y una mayor acumulación de residuos en las encías y su inflamación.
2. Periodontitis: La hormona del estrés, el cortisol, puede generar inflamación, lo que propicia un mayor riesgo de la enfermedad periodontal.
3. Bruxismo: Cuando se rechinan y aprietan los dientes de forma inconsciente al dormir, o incluso despiertos, lo que provoca dolor en los músculos de la masticación y desgaste prematuro en los dientes.
4. Disfunción de la Articulación Temporomandíbular: Al abrir se traba la mandíbula debido a la constante presión que se genera al apretar los músculos por estrés, lo que causa dolor en la misma o en la sien.
5. Aparición de aftas: Heridas blanquecinas que se forman en encías y mucosa, que pueden variar en tamaño y cantidad en la boca, son causadas por virus, bacterias y/o deficiencias del sistema inmunológico debilitado por el estrés.
6. Boca seca o menor salivación: Suele derivar de los propios medicamentos con los que se trata el estrés.
En 2007 un estudio publicado en el Journal of Periodontology puso de manifiesto que el estrés interfiere en la higiene bucal, ya que más del 50% reconocieron que el estrés había empeorado su capacidad de cepillarse los dientes y usar hilo dental.
Para evitar todas estas patologías bucales es importante saber afrontar los periodos estrés y no dejar que nos sobrepasen. Existen diversas técnicas de relajación y meditación para conseguirlo. Además es fundamental una buena higiene bucodental basada en el cepillado diario, el uso del enjuague bucal y el hilo dental. De este modo superaremos los periodos de estrés sin que tenga grandes consecuencias en nuestra salud bucal.
Via clinicamf.com
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario